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Repensar la situación actual

marzo 23, 2009

resistencia-52Jorge Alonso y Rafael Sandoval Álvarez

Este escrito intenta adentrarse en dos problemas: destacar una coyuntura desde los puntos de vista de los de arriba, y posteriormente reflexionar cómo los sujetos situados abajo están encarando y entendiendo las coyunturas.

1. La larga coyuntura del FOBAPROA

En enero de 2009 en la reunión de Davos coincidieron los mexicanos Felipe Calderón y Ernesto Zedillo, el primero como Presidente y el segundo como ex Presidente. Ante las discusiones de las medidas a utilizar ante la grave crisis global del capitalismo que se manifestó a finales del 2008 ambos defendieron el rescate bancario hecho en México en los noventa, en el que tuvieron importante participación ([1]).

En los gobiernos neoliberales se impulsaron la privatización, el rescate bancario y la extranjerización de la banca. Conviene recordar algunos datos. Los gobernantes mexicanos se han acostumbrado a hacer promesas paradisíacas a la población y a, impunemente, echar sobre los hombros de las mayorías onerosas cargas. Los gobiernos hacen nudos inextricables con los grandes ricos y consolidan oligarquías. Esto contribuye a hacer más grande la escandalosa desigualdad existente en México ([2]).

En diciembre de 1994 el gobierno del recién estrenado presidente Zedillo cometió lo que se llamó “el error de diciembre”, que sólo fue el destape de la grave crisis que se había incubado en el salinismo. Un ex procurador fiscal de la Federación consideró que Zedillo había tomado una mala decisión al convocar a los empresarios en diciembre de 1994 para informarles sobre las modificaciones cambiarias con lo que provocó que los empresarios propiciaran la caída del peso ([3]). Además, el gobierno emitió señales que propiciaron que los banqueros pasaran al fondo de rescate bancario muchos préstamos irregulares.

El Fondo Bancario de Protección al Ahorro (FOBAPROA) fue un fideicomiso utilizado por el gobierno por medio del Banco de México. No sólo sirvió para salvar el sistema bancario como para tapar una cadena de delitos. Se le conoció como el máximo fraude en la historia del país. El gobierno expidió pagarés y a cambio retuvo acciones de bancos. Los banqueros empezaron a recibir el flujo de pagos de intereses que generaban esos pagarés. Muchos de los pasivos asumidos por ese fondo tienen su origen en pérdidas de los bancos provocadas por actividades especulativas. En el FOBAPROA hubo cientos de créditos superiores a los 20 millones de pesos que no tenían garantías.

Se ha señalado que Zedillo violó la Constitución al contraer deuda sin autorización del Congreso para remediar los males del sistema de intermediación financiera, “la mayor parte de los cuales habían causado los propios banqueros en un ejercicio irresponsable y corrupto de sus funciones” ([4]). En 1998 el Ejecutivo envió un proyecto de ley al Legislativo en el que se proponía que el rescate bancario se convirtiera en deuda pública directa, es decir en deuda de todos los mexicanos. Los partidos de oposición solicitaron información para ver quiénes serían los beneficiarios del fondo. El gobierno se negó a darla aduciendo el secreto bancario. Al principio el PAN consideró que la iniciativa para el rescate bancario no podía aceptarse porque además de ilegal era injusta al estimular el incumplimiento de las obligaciones derivadas de los créditos. También propuso limpiar el FOBAPROA, lo cual implicaría que quienes hubieran hecho malos manejos deberían ser sancionados. Finalmente el PAN entró en negociaciones con el PRI y ambos sacaron adelante la propuesta que beneficiaba a los banqueros, y la limpieza no se dio. Prevaleció la impunidad. El ex fiscal de la Federación ya citado resalta que Felipe Calderón intervino al ser mediador entre los grandes deudores del FOBAPROA y el gobierno. Se necesitaba el voto del PAN para convertir  lo del FOBAPROA en deuda pública. Calderón era presidente del PAN y tenía contacto con grandes deudores del FOBAPROA. Su intervención fue decisiva ([5]). Cuando se preguntó a uno de los legisladores panistas por qué habían aprobado esa legislación narró que Calderón los había reunido en un salón adjunto al espacio donde se tienen los debates, y que, sin permitirles consultar con nadie más, les había pintado un panorama catastrofista: si no aprobaban del FOBAPROA se derrumbaba el sistema bancario en México. De ahí los sacaron para que en bloque fueran a votar. Jesús González Schmal ha recordado que el PAN cuando estuvo presidido por Calderón pudo haber derrumbado el gobierno de Zedillo por la cuestión del FOBAPROA, por los  desvíos de banqueros que trasladaron al FOBAPROA créditos supuestamente irrecuperables que en realidad eran autopréstamos a sus empresas y negocios fuera de la convenido. En cambio el PAN, gracias al contubernio de Zedillo y Calderón, votó a favor del FOBAPROA y contribuyó a que ese quebranto se convirtiera en deuda para todos los mexicanos. Existió un contubernio para consumar ese grave e histórico despojo ([6]).

Miguel Ángel Granados Chapa ha hecho algunas precisiones. “Acción Nacional, presidido entonces por Calderón, legalizó a través de sus bancadas la inconstitucional acción del Presidente, en lo que era causa y efecto de la creciente proximidad del PAN y el PRI. Esa relación no es cosa del pasado: mientras sigan cubriéndose a las instituciones bancarias los pagarés a que se obligó Zedillo está abierta la posibilidad de que a él y a los coautores de semejante exacción al erario se les finquen responsabilidades” ([7]).

Entre 2002 y 2004 se presentó la oportunidad de conocer más a fondo cómo era evaluado el  FOBAPROA por viejos banqueros y funcionarios conocedores del sistema financiero. Agustín F. Legorreta, quien antes de la estatización fue el último Presidente del Consejo de Administración de Banamex,  consideró que el primer error del gobierno fue haber desincorporado 18 bancos, muchos de los cuales eran económicamente inviables, retrasados tecnológicamente y con mal servicio y peor personal. Después se autorizó la llegada de sucursales extranjeras. Con la economía en quiebra los deudores no quisieron hacer frente a sus deudas. Califica al FOBAPROA-IPAB como “un engendro”. Cuando un banco otorga un crédito de cien pesos sólo ocho son dinero de accionistas y 92 provienen de recursos de depositantes y ahorradores, razón por la que si el crédito no es pagado el banco quiebra y los depositantes habrán perdido todo su haber, así como los accionistas. Con la crisis de 1994 todos los bancos se fueron a la bancarrota. Y el gobierno fue al rescate creando recursos fiscales; pero el FOBAPROA nació mal. Legorreta ha dicho que los bancos mexicanos eran tan buenos como en cualquier parte del mundo. Pero hoy ya no son mexicanos, y no están cumpliendo su razón de ser social que es dar crédito ([8]).

David Ibarra, quien en el sexenio de López Portillo fue el Secretario de Hacienda y Crédito Público,  opinó que la banca actual es un desastre. “Los créditos que dan a la agricultura, a la industria, a la construcción vienen descendiendo terriblemente (…). El sistema económico de México es un sistema singular, está operado sin banca. El FOBAPROA es lo que alimenta a los bancos, porque por ahí canalizan los recursos, tienen un crédito seguro sin riesgo prestándole al Gobierno, aparte que en su momento se prestó a quién sabe cuántos negocios turbios y a crear una carga a todos los contribuyentes, a todos nosotros, pues que va creciendo con el tiempo y que fácilmente llega al 20% del PIB. Lo que se está registrando en las cuentas públicas sólo son los intereses reales, no los intereses nominales. Entonces (…) mientras la tasa del crecimiento del producto y la recaudaciones tributarias sean menores que la tasa de interés (…) no hay forma de bajar el peso de los pagos del FOBAPROA en las cuentas públicas. Los intereses se van capitalizando cada año y va creciendo lo que se debe” ([9]).

Evaluando el sistema bancario mexicano Carlos Abedrop, quien durante muchos años estuvo al frente del Banco del Atlántico, subrayó “que México tuvo hasta 1982 un sistema bancario de primer mundo, el más completo de América Latina sin lugar a dudas, pero a la altura de la mayor parte de países europeos. Yo creo que el sistema bancario mexicano era mucho más avanzado que el español, que ahora nos ha comprado. Tuvo una fortuna muy grande la banca mexicana, teníamos el avance tecnológico de la banca norteamericana y lo importamos a México, en mucho mayor medida que lo hicieron los europeos. La computarización y la automatización de la operación bancaria llegan primero a México que a Europa, porque nos viene de los bancos americanos y de los proveedores de equipo americano. Así que teníamos la tecnología, si usted quiere no tan buena como la de los bancos americanos, pero muy cercana; y le dábamos seguimiento a los avances americanos, y teníamos la ventaja de la banca patrimonial europea, porque se habían creado ya en México a partir del 70 los grupos financieros que ya permitían que diversas instituciones se agruparan para dar servicios financieros: las financieras, las hipotecarias, las compañías de seguros y los bancos. Esto a diferencia de los Estados Unidos en donde como consecuencia de la crisis del 29 se estableció una ley que establecía estancos especializados, de manera que una compañía de seguros no podía ser socio de un banco, ni un banco podía ser socio de una compañía de seguros. Un banco, por ejemplo, no podía tomar ahorro para vivienda, sino que había unos bancos especiales de ahorro que captaban el ahorro y prestaban para la vivienda. Los bancos no podían intervenir en el mercado de la bolsa de valores, ni tener acciones ni participaciones en casas de bolsas como les llamamos aquí. Ni las casas de bolsas podían tener participaciones en bancos. Fue en la crisis del 29 que se pensó que haciendo esa separación, si una especialidad de la banca tenía un problema, no contaminaba a las otras. Entonces en México, para fines de los setentas teníamos un sistema bancario de primerísima calidad, de gran avance tecnológico. Ya existían los cajeros automáticos que no los había en Europa. Teníamos computadoras on line en tiempos reales, centros de cómputo de los bancos en tiempos reales, que no los tenían la mayor parte de los bancos europeos. En fin, puede ser que los bancos europeos tenían otras cosas que no teníamos ni los americanos ni nosotros. La banca patrimonial que hacen los europeos es una banca muy personal que tiene muchas ventajas, aunque tecnológicamente está más rezagada. Pero en fin, nuestro sistema bancario era de primer mundo en el 80. Y ¿qué es lo que pasó después? Viene el Gobierno y, aparte de expropiar los bancos, los secuestra por diez años. Y esos diez años fueron de una evolución enorme de los sistemas bancarios en el mundo, un cambio radical en la banca, digamos en los últimos veinte años, de los ochentas a ahora. Y ¿qué pasó con México?; que los bancos no tuvieron una estrategia para ese cambio. De manera que cuando los privatizan, diez años después de tenerlos el gobierno, llegan los nuevos banqueros privados, tropiezan con una crisis financiera del 95, cuando apenas tenían dos o tres años, algunos menos de dos años en los bancos, y entonces su problema era luchar contra la crisis, por la sobrevivencia de los bancos. De manera que la banca mexicana, desde que fue expropiada no ha tenido estrategia ni de mediano plazo siquiera, no digamos de largo plazo. Ha vivido al día. Cuando fue del Gobierno, porque el director del banco no sabía cuándo lo corrían, no podía hacer planes de largo plazo. Y después, porque los nuevos banqueros privados con la crisis tampoco tuvieron esa posibilidad. De manera que para mí esa es la explicación de que haya perdido México su sistema bancario; es decir, que los mexicanos hayan perdido la propiedad del sistema bancario” ([10]).

Rubén Aguilar Monteverde, el último Director General del Banamex antes de la nacionalización, ha señalado que los precios en los que la banca se volvió a privatizar en tiempos de Salinas fueron altos a la luz de su situación del país.  Argumenta que la mayoría de los bancos privatizados han fracasado. La razón por la que se pagaron esos precios fue porque se prometía que al entrar al primer mundo la banca obtendría todos los beneficios. Pero las cosas no sucedieron así. Además quienes compraron los bancos no provenían de la tradición bancaria sino más bien del sector bursátil. Su crítica se centra en la desaparición de la figura del banquero tradicional. Se perdió la carrera bancaria. La preparación de los banqueros también ha cambiado, pero no para bien. El banquero profesional se forjaba en la actividad. La propia institución tenía mucho de universidad. Funcionaba una carrera de banquero que permitía ir de lo más bajo a lo más alto. Rubén Aguilar Monteverde se ha colocado entre los críticos  a la forma que se hizo el rescate bancario. Entre las muchas opciones que había, y no se tomaron, estaba proceder oportunamente en los bancos que no eran viables. Fue una mala opción, en cambio, haber comprado la cartera vencida o incobrable a los bancos, y a cambio entregarles pagarés al valor nominal de los títulos. La suma ha sido capitalizable periódicamente y la deuda, a cargo de los contribuyentes, va en aumento.

Rubén Aguilar Monteverde ha dicho: “A la llegada del Presidente Zedillo, si bien el panorama no era fácil, se fue demasiado simplista buscando salvar a los ahorradores vía el FOBAPROA y no primero apoyando a los deudores viables con fórmulas oportunas y adecuadas ante los fenómenos registrados, en que obviamente los deudores eran los únicos no culpables. Hubo un incremento brutal en las tasas de interés, revisiones de salarios muy desproporcionadas que descapitalizaron a todos los mexicanos con obvios efectos en la demanda. Sin lugar a dudas había créditos mal otorgados de origen tanto en lo empresarial, como en lo personal (préstamos hipotecarios, tarjeta de crédito (…). Como banquero profesional me parece que lo que sucedió fue que la mayoría de los compradores de los bancos a toda costa buscaban recuperar su dinero, antes que salvar sus bancos, y que el gobierno no actuó como había ocurrido en el pasado en que siempre, buscando soluciones, nos reuníamos los banqueros y el Banco de México y eventualmente la Secretaría de Hacienda y felizmente siempre encontrábamos alguna solución razonable. Ante la falta de fórmulas que dieran salida a las circunstancias, lo que surgió fue la cultura del no pago promovida por líderes espontáneos. Extemporáneamente en relación con el problema general, en el caso de préstamos hipotecarios la banca implementó fórmulas que sí han permitido la recuperación de créditos mediante renegociaciones. Si se hubiesen implementado soluciones creativas y oportunas, sin duda una gran proporción de los deudores hubiese pagado y mantenido su crédito. Al no actuar oportunamente y cargar sistemas impagables por su cuantía, prácticamente se dio lugar a que la gran mayoría de los deudores perdieran su capacidad de pago. Las soluciones debieron concentrarse en buscar fórmulas para que los deudores fueran capaces de afrontar sus compromisos” ([11]). En 2006 volvió a tocar el tema: “Ernesto Zedillo es un economista cerrado, que al parecer no escuchó a nadie en lo del FOBAPROA. Con el pretexto de proteger los ahorros bancarios, pasó al Erario Nacional una carga fenomenal. En vez de que los bancos cobren directamente los créditos a los deudores, con quienes debió haber negociado y dado plazos, le cobra intereses al Estado. Los deudores -con excepción de aquellos casos donde hubo fraude- deberían estar pagando sus compromisos con base en su actual flujo operativo. Se debió, en mi opinión, haber repartido esa carga” ([12]).

En 1998 el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB) reemplazó al FOBAPROA. Se reconoció que diciembre de 1995  a septiembre de 2003  la deuda del rescate se había encarecido en un 442%  ([13]).  Esto último ha propiciado el que la banca en México subsista con esa enorme sangría para el país, y no se dedique a su función principal: la de otorgar créditos para el desarrollo. El Banco Mundial ha señalado que los bancos en México no han extendido la escala de crédito, y que han optado por invertir en los bonos gubernamentales. Los bancos no cumplen el papel clásico de los mismos ([14]). Entre 2002 y 2003 las utilidades de los bancos aumentaron más del 37%, de acuerdo con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. Pero en términos reales el crédito cayó. Hay crédito al consumo, el comercial y a la vivienda, pero no hay crédito a la industria. Hasta el 2003 empezaron a reactivar tímidamente el financiamiento productivo ([15]).

Rubén Aguilar Monteverde ha resaltado que anteriormente la banca fue generadora de tecnología, fue exportadora de tecnología, mientras que ahora hay compradores extranjeros que traen su tecnología. Considera que los actuales cobros que hacen los bancos por sus servicios son muy altos. “Fue un cambio radical de cómo dábamos servicio a nuestros clientes. Antes era para propiciar una relación. Los bancos ahora son de transacción ya no de relación. Buscábamos antes no dañar la relación. Esta banca nueva no quiere tomar riesgos. Sólo impulsan las altas tasas de las tarjetas de crédito. Por su parte las grandes empresas pueden conseguir recursos baratos en otras partes del mundo. Rubén Aguilar Monteverde ha constatado que la dinámica que, además de beneficio al banco propiciaban actividad económica y desarrollo se perdió con la expropiación bancaria.  Ahora los bancos no tienen esa conciencia. Son puro negocio y reciben directrices desde su sede internacional. Si no sacan beneficios, se van, como sucedió en Argentina. Ya no hay compromiso. Con la nacionalización y con la privatización se borró la relación con el pequeño cliente. Todos los bancos tienen una orientación al cliente grande. Rubén Aguilar Monteverde ve que la gran banca es internacional. Eso incide en que los mercados metropolitanos no pueda desarrollar una banca local. Plantea que desde provincia pudiera  surgir una nueva banca mexicana; pero esto necesitaría de muchos años. Deberían  estar formados por la gente clave de las comunidades, que tuvieran interés económico y de alguna manera social. Eso podría convertirse en una semilla para bancos mexicanos y esos sí, en sus mercados regionales, podrían competir contra los más grandes, porque podría suceder algo similar a lo que pasa en España donde las cajas de ahorro son más importantes, crecen más que los bancos. Los bancos regionales que visualiza Rubén Aguilar Monteverde deberían  dar servicios muy buenos a la mayor parte de su clientela local a la que conocen muy bien. Pero en estos momentos hacer una banca de operación nacional es imposible, porque no podría competir contra el  Citibank, el HBC, el Santander y el BBVA. En cualquiera alternativa propone no perder de vista que la bancaria es una actividad estructural; que tiene  derecho a ganar dinero, pero con compromisos y responsabilidades fuertes con sus clientes y con su país. Enfatiza que con su manera de ver todo este asunto concuerdan varios colegas. El cambio que se ha dado en la banca ha sido radical, pero no para mejorar. Aquilatando su visión sobre las finanzas actuales señala que concuerda con la visión de su hermano Alonso Aguilar ([16]). El mundo va cambiando, pero le angustia que no estamos aportando las soluciones. Indica que hay que buscar la manera de generar empleos, pero no el convencional; sí el empleo productivo que permita vivir dignamente. Esto ha sido una asignatura pendiente de empresarios, del gobierno, de todos ([17]).

El 9 de junio de 2006 varios senadores (del PRD, PRI y PAN) acusaron a miembros de la junta de gobierno del IPAB y a la Secretaría de Hacienda de eludir un fallo de la Suprema Corte de Justicia y convertir en deuda pública pagarés del rescate bancario que presentan irregularidades y significan para los contribuyentes un quebranto por 72 mil 700 millones de pesos ([18]). La Auditoría Superior de la Federación, el órgano de fiscalización de la Cámara de Diputados, ha señalado que la deuda del FOPABROA-IPAB representa la mayor deuda de la historia cargada al Estado al alcanzar un costo global que representa el 17% del PIB, cantidad que los mexicanos tardarán décadas en pagarla ([19]).

A finales de agosto de 2006 se difundió una evaluación sobre el FOBAPROA realizada por investigadores de la CEPAL. En el documento titulado Competencia bancaria en México se muestra que la extranjerización de la banca en México no ha beneficiado a los consumidores, pues ha generado prácticas monopólicas y propiciado una colusión implícita entre los dueños de las instituciones para fijar tarifas y comisiones de sus servicios. Las filiales que tiene la banca extranjera en México son las que más ganancias reportan a sus casas matrices. Otra de las conclusiones de este estudio es que el FOBAPROA se pudo haber evitado, pero que nada se  hizo al respecto.  Se resalta que en la mayoría de los países donde se han realizado rescates financieros a la banca, se ha castigado a los responsables del desfalco, cosa que no ocurrió en México ([20]).

En su campaña presidencial Vicente Fox prometió abrir toda la información sobre el FOBAPROA. Cuando fue Presidente hizo todo lo posible por proteger a los responsables de este quebranto y no cumplió lo que había prometido. Por su parte Calderón inició su sexenio con el señalamiento de haber sido cómplice en la legalización de ese despojo. “El nexo que alió e identifica aún a Zedillo con Calderón es el FOBAPROA (y el IPAB)” ([21]).

Las críticas que hicieron los viejos banqueros al FOBAPROA y a la práctica de los bancos extranjerizados se han confirmado con el paso del tiempo. En marzo de 2007 se dio a conocer que de los activos del FOBAPROA sólo se había recuperado un 30% ([22]).

Se han difundido entrevistas como la del ex Procurador Fiscal de la Federación, Gabriel Reyes Orona quien recuerda que en el PAN se había encontrado que en la calle y diversos foros hablaban de transparencia y de combate a la corrupción y por otro lado tenían de patrocinadores políticos a empresarios que se habían beneficiado del FOBAPOA. Ese ex auditor confesó que había creído que las auditorías y procesos de revisión contenidos en las leyes del IPAB iban a ser reales; pero reconocía que eso no había sucedido ([23]).

Se calculaba que por intereses originados en el rescate bancario, cada año se debían pagar alrededor de 50 mil millones de pesos ([24]). La Auditoría Superior de la Federación había confirmado en 2007 que en el rescate bancario había existido discrecionalidad, falta de transparencia y ambigüedad en las responsabilidades imputables a los funcionarios públicos que participaron, y que representaba para los contribuyentes una deuda superior a los 700 mil millones de pesos.

Al quebranto bancario había que sumarle la casi desaparición de la banca mexicana. El ex auditor Reyes Orona señalaba que Zedillo no sólo había avalado el fraude bancario, sino que también había manipulado la  venta de Banamex, por la cual el erario público no recibió ni un peso. Esa operación había sido concertada un año antes de que se ejecutara. Reyes Orona sostiene que esa venta había sido irregular: “los accionistas de ese banco recibieron una cantidad enrome de dinero, defendidos por las autoridades financieras y por las autoridades fiscales encargadas de cobrar, y no pagaron los impuestos”. Se calculaba que de pago de impuestos se debió haber cobrado más de tres mil millones de dólares. Reyes Osona recalcó que Banamex recobró valor gracias al rescate bancario, y se preguntaba si lo que se vendió había sido su rescate, si era válido que un accionista rescatado vendiera el valor del rescate, y por qué no se habían pagado impuestos por esa transacción ([25]). Pero el caso de Banamex era lo más notorio. No había que olvidar que el 92% de la banca en México se encuentra ya en manos de extranjeros.

Los bancos daban grandes ganancias a sus nuevos dueños. A finales de 2006 se reconocía que en México los bancos españoles operaban con márgenes cuatro veces superiores a los de España gracias a que en México había comisiones mayores. Se apuntaba que lo que aportaban los usuarios mexicanos de esos bancos servía entre otras cosas para financiar parte del fuerte ritmo del crecimiento de dichas instituciones bancarias en España sin que el dueños tuvieran que ampliar capital ([26]).

De acuerdo con el reporte de la Bolsa Mexicana de Valores, Bancomer, la subsidiaria en México del Banco Bilbao-Vizcaya Argentaria al término del tercer trimestre de 2006 había alcanzado un monto 273% superior a las ganancias obtenidas en el mismo periodo de 2005. La ganancia neta por cada peso de venta había sido de 30 centavos entre enero y septiembre de 2006. Bancomer aportaba más del 30% de las ganancias del BBVA en todo el mundo. Durante el sexenio foxista había obtenido beneficios de 4,300 millones de dólares, monto sin precedente en la historia de esa institución desde su fundación. Por su parte Banamex, cuya matriz estaba en nueva York, en ese sexenio había logrado utilidades por 4 mil millones de dólares. Destacaba que se trataba de ganancias muy altas en un sexenio de menor crecimiento económico en los últimos 18 años ([27]). La Comisión Nacional Bancaria y de Valores informó que hasta septiembre de 2006 los cobros de las instituciones bancarias a sus clientes representaron más de la quinta parte de sus ingresos netos. En marzo de 2007 se dio a conocer el estudio La importancia del tamaño del banco en el cobro de comisiones por el uso de cajeros hecha por la Universidad de Nuevo León en el que se demostraba que los bancos más grandes de México tenían las comisiones más altas para sus clientes. ([28]).

El gobernador del Banco de México fue cuestionado por senadores del PRI y del PRD quienes le reprocharon que no actuara con firmeza ante los abusos de la banca. Pero la respuesta que recibieron fue que era imposible fijar topes a las comisiones de la banca ([29]). Los banqueros se movieron rápido. Para contrarrestar la presión popular sobre los legisladores la Asociación de Bancos de México difundió estudios que mandó a hacer que concluían que “parecía” que la banca era cara, pero que en los últimos años los servicios habían bajado, y que en México se cobraba menos que en otros mercados, con lo cual se pretendía rebatir los análisis dados a conocer recientemente por el Banco de México ([30]). En el marco de la 70 convención de los banqueros celebrada en Acapulco, se planteó que existía un problema serio, pues el valor de la cartera de créditos que otorgaban los bancos en México respecto del PIB era de los más bajos del mundo dado que apenas alcanzaba un 14% cuando el promedio mundial era del 25%; otro problema grave era que la mayor parte no iba a proyectos productivos sino que se concentraba en el consumo doméstico. Se volvió a demostrar que los bancos en México cobraban altas comisiones, a tal punto que las filiales en México de bancos extranjeros eran las más rentables del mundo. El gobernador del Banco de México insistió en el punto de que  el mayor número de créditos otorgados por la banca no se traducía en menores tarifas. Se quejó de que éstas  fueran mayores a las que se cobraban en otros países ([31]). Ante esto varios legisladores declararon que habría que  reducir las altas comisiones bancarias, pues los bancos extranjeros que operaban en México cobraban entre intereses y comisiones de 10 a 20% en sus países de origen, mientras en México eso llegaba hasta el 80%. Declararon que era urgente controlar ese abuso que implicaba un saqueo  de recursos ese abuso. Habría que dotar de facultades a la comisión Nacional Bancaria y de Valores y al Banco de México para regular los cobros por servicios que presta la banca  ([32]). Por su parte la CEPAL demostraba que  la banca extranjera que operaba en México cobraba  comisiones más elevadas que en sus naciones de origen, y acusaba a esa banca de ineficiencia, poca competitividad y de caer en prácticas de colusión en algunos de sus cobros a sus clientes ([33]).

Los banqueros no sólo esquilmaban a los usuarios. También tenían un trato preferencial que les permitía sacar provecho ante el pago de impuestos. En 2007 la Auditoría Superior de la Federación denunció que con gran tolerancia de la Secretaría de Hacienda un grupo de 36 grandes empresas en el que figuraban bancos, cadenas de televisión y otros habían dejado de pagar al fisco 24 mil millones de pesos entre 2001 y 2005 ([34]). Varios informes de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores arrojaban datos escandalosos. Durante el gobierno foxista cuatro principales bancos del sistema financiero mexicano habían dispuesto de 41 mil 349 millones de pesos en impuestos diferidos. Esto implicaba que se les había permitido manipular esa cantidad de impuestos. Se trataba de Bancomer, Serfin, Banamex y HSBC. Estos cuatro bancos en los últimos seis años habían obtenido ganancias netas equivalentes a más del 80% de los beneficios alcanzados por todos los participantes en el mercado financiero. Sólo en 2006 los corporativos financieros tuvieron un incremento de 153.5 % respecto de 2001. BBV-Bancomer en 2006 había elevado sus ganancias  en 251.6% respecto de 2001 ([35]).

Altas comisiones, manipulación de impuestos y manejo de los ahorros del retiro de los trabajadores producían jugosas ganancias a los banqueros. El Sindicato Mexicano de Electricistas denunció que el gobierno había entregado a extranjeros los ahorros de mexicanos. Las corporaciones financieras extranjeras asentadas en México estaban de plácemes porque el gobierno federal les había puesto en la mesa todo el ahorro para el retiro de los mexicanos y se los había entregado para especular durante la vida productiva de los trabajadores. Los banqueros tenían en sus manos las cuentas para el retiro de de más de dos millones de trabajadores afiliados al Seguro Social, y debido a una nueva ley (que había originado miles de amparos)  en poco tiempo dispondría de cuentas similares correspondientes a los trabajadores del estado. Los sindicatos que no estaban de acuerdo con estas medidas denunciaban que el Estado Mexicano había dejado a los banqueros en libertad de manejar a su antojo la administración, intereses, y rendimientos de todo lo relativo al ahorro para el retiro. Estos sindicatos destacaban que la burguesía financiera era muy voraz, pues  no le había bastado el FOBAPROA para quedarse con el ahorro nacional que durante décadas acumularon los mexicanos, ni el remate de bancos mexicanos al capital internacional, sino que también se había ido sobre las cuentas del retiro de los trabajadores ([36]).

Otro de los problemas que habían señalado los viejos banqueros proseguía. A la nueva banca le interesaba muy poco impulsar el crédito a la producción. La Cámara Nacional de la Industria de la Transformación se quejaba de que a las pequeñas y medianas empresas les faltaba crédito ([37]). Algunos economistas señalaban que desde 2005 se advertía un aumento del total de los créditos otorgados por la banca a los sectores productivos, sobre todo para vivienda. Pero era en el crédito al consumo donde había un crecimiento acelerado, “en total ese rubro pasó de un valor de 823.6 mil millones de pesos en 2003 a 3,927.2 mil millones en 2006, es decir, 4.7 veces más. Las tarjetas de crédito representan en promedio 58 por ciento del total” ([38]). Se criticaba de que en lugar de que los ejecutivos del  sector bancario se ufanaran de haber cuadriplicado sus ganancias en el sexenio foxista y de contar con  las sucursales más rentables comparadas con sus respectivas matrices (en España, Estados Unidos, Canadá y Hong Kong) “la banca privada en México debería enfocarse a prestar en mejores condiciones para el sector productivo y no sólo para el consumo, donde demuestran su propensión a la ley del mínimo esfuerzo” ([39]). Otro punto hacía poco atractivo el crédito que ofrecían los banqueros a las empresas productivas. En mayo de 2007 el Banco de México declaró que pese que el conjunto de bancos había reforzado sus estrategias para colocar financiamiento entre las empresas, ese esfuerzo era limitado sobre todo por el alto costo de los préstamos. De acuerdo a un sondeo que había realizado el Banco de México las unidades productivas obtenían el 62.4% de su financiamiento de sus proveedores, y sólo el 18.7% de los bancos comerciales ([40]).

Después de la crisis financiera de 1995 la banca comercial mantuvo durante nueve años limitada la asignación de préstamos. A partir de 2003 se había iniciado la expansión del financiamiento, pero especialmente en el consumo ([41]). En el sexenio de Fox el crédito bancario a empresas creció 46% mientras que el de consumo aumentó 535% ([42]). Los banqueros se habían dedicado a dar indiscriminadamente tarjetas de crédito. No obstante, esto podía producir una enorme bola de nieve que arrasara todo a su paso. El presidente de la Asociación de Bancos de México reconocía que la banca había sumado a varios millones de personas a su universo de clientes. Se ufanó de que era casi imposible que a un banco le fuera mal; pero el financiamiento bancario había crecido especialmente en el segmento de consumo, en tarjetas de crédito y en  préstamos personales o para compara de automóviles.

La Asociación de Bancos de México informó que en 2006 se habían emitido 7.5 millones de nuevas tarjetas de crédito. Pero el Banco de México en su reporte sobre el sistema financiero de 2006 planteó que durante 2006 los bancos habían distribuido 8.7 millones de nuevas tarjetas, de las cuales el 40% se había entregado a personas sin historial ni antecedente crediticio. Esa estrategia traía aparejado un grave problema: de marzo de 2006 a marzo de 2007 la cartera vencida en tarjetas de crédito  había subido 111.28% ([43]). El Banco de México en febrero de 2007 dio a conocer que la cartera vencida por tarjetas de crédito en 2006 triplicaba la de 1996. A finales de marzo de 2007 el gobernador del Banco de México exhortaba a los banqueros a no sobre endeudar a los hogares ([44]).  En mayo de 2007 el Banco de México alertó sobre el crecimiento de la cartera vencida del crédito bancario al consumo cuyo índice de morosidad se había elevado  a 4.6% en el primer trimestre de 2007 frente a un 4.4% de 2006 y aun 3.1% de 2005.  Basados en  indicadores del Banco de México y de la Asociación de Bancos de México, investigadores de la Universidad de Guadalajara pronosticaron una nueva crisis bancaria similar a la de 1995. Los datos en materia de cartera vencida eran similares a los de 1994. Entonces había sido de entre 12 y 13% y en 2006 llegaban a situarse entre el 16 y 17%. La cartera vencida en tarjetas de crédito había aumentado 489%. A finales de agosto de 2007 La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros alertó sobre el crecimiento de morosos en tarjetas de crédito. Advirtió que si los bancos continuaban con la colocación de créditos de manera indiscriminada, podría crearse un gran problema de insolvencia de tarjetahabientes.  Ante este panorama convendría recordar planteamientos del economista J. K. Galbraith. Poco antes de morir había expresado que le gustaría que el Fondo Monetario Internacional estuviera más dispuesto a tomar medidas higiénicas en relación con los banqueros incompetentes, y que tuviera una actitud más compasiva hacia la gente que sufría inocentemente ([45]). Los saldos del injusto rescate bancario permanecen y amenazan con reproducirse.

El despojo que ha implicado el FOBAPROA-IPAB no ha sido olvidado. A finales de 2006 la Asamblea Nacional Democrática (surgida como organización frente a las cuestionadas elecciones presidenciales de 2006) entre las metas que se planteó propuso la creación de una comisión de la verdad para investigar el fraude del FOBAPROA ([46]). Y 600 organizaciones sindicales, campesinas, indígenas, sociales y políticas a principios de 2007 suscribieron un Pacto Nacional por la Soberanía Popular y la vigencia de la Constitución. Uno de sus compromisos era luchar por la cancelación de pagos a la banca por el IPAB ([47]).

Pese a que aceptaban que el rescate bancario en los noventa había representado un 20% del PIB, Calderón y Zedillo se prodigaron  mutuas alabanzas en Davos al iniciar el año 2009 por sus decisiones respecto a haber impulsado el FOBAPROA. Pero también se renovaron las críticas por el despojo que ha implicado lo que fue el FOBAPROA y sus secuelas para los contribuyentes mexicanos quienes recibieron una carga a pagar por treinta años. Se señaló que a precios de 2009 el rescate bancario implicaba el costo de 2 billones 577 mil millones de pesos ([48]). Otro reclamo tenía que ver con el hecho de que el gobierno mexicano, una vez que había saneado la banca, la había vendido casi en su totalidad a extranjeros ([49]).

Como se ha podido ver, el rescate bancario ha sido criticado por muchos y ha sido denunciado por varios movimientos sociales. En las primeras grandes manifestaciones que se han empezado a organizar contra los golpes de la dura crisis capitalista se ha levantado el grito de que el pueblo no tiene por qué pagar las culpas de una crisis de la que no es responsable. Obviamente en México debería incluirse en el conjunto de demandas y reclamos que los costos del FOBAPOA echados a las espaldas de los mexicanos por la complicidad de Zedillo y Calderón, los tienen que pagar los responsables, que se encuentran entre funcionarios privilegiados y los grandes ricos.  Que se esclarezca, que haya castigo a quienes cometieron abusos y que se libere al pueblo de tan pesada carga sigue siendo una demanda pendiente. Los partidos lo utilizan como una táctica más en sus arsenales electorales sin ánimo de llegar a fondo del asunto. Obviamente el daño más grave se padece en las mayorías expoliadas. Quedarse en los datos de la coyuntura con visiones desde arriba sólo permitiría lamentarse por la injusticia y el despojo. Conviene ahora intentar ver con los sujetos de abajo su perspectiva en donde el FOBAPROA es sólo uno más de los episodios de los agravios y del cinismo de arriba.

2. Repensar la realidad desde el sujeto situado

Para avanzar en la reflexión de la actual coyuntura hay que tener en cuenta que uno de los obstáculos que, aunque poco evidente, es determinante para el trabajo de investigación académica, el análisis de coyuntura, el trabajo periodístico, el trabajo de gobierno, y el de la práctica política, es precisamente el tipo de análisis que hacemos, pues de cómo pensemos la realidad será la manera de abordarla. Conviene hacer una revolución copernicana y tratar de mirar desde abajo y con los sujetos.

Regularmente se ha considerado en todos estos campos de trabajo que la metodología del análisis de la realidad tiene que partir de la observación de la realidad aparente: de la correlación de fuerzas, de la relación de dominación y resistencia en torno al ejercicio del poder y la acumulación de capital, entre otros elementos. En menor medida se ha practicado la forma de pensar la realidad desde la perspectiva del sujeto, y cuando se hace difícilmente se supera la tentación y la costumbre de analizarla al margen de la centralidad del Estado. Por su parte, la corriente de pensamiento que reivindica la vida social al margen del Estado y el Capital, ha sido marginal hasta ahora.

Desde esta perspectiva de análisis se considera que es la pluralidad de sujetos  que constituyen la realidad quienes la generan, a partir del despliegue de su subjetividad; y ello exige partir del reconocimiento de las necesidades de esa pluralidad de sujetos, de la voluntad colectiva que manifiestan, tanto en la acción como en sus posibilidades no desplegadas, los deseos de lo que quisieran hacer, entendido todo esto como fuente y potencialidad de su movimiento y subjetividad emergente.

Respecto a cómo pensar el contexto que constituye la realidad, aceptando que son los diferentes sujetos con su hacer como intersubjetividades en conflicto quienes la produce, es importante reconocer que dicha realidad se va generando desde la incertidumbre de lo que todavía no existe pero que es un dado dándose en construcción que se va tejiendo en el tiempo y en el espacio donde el futuro es indeterminado, pero siempre desde esa espacialidad de sus localidades y cotidianidad temporal donde el sujeto hace y es que, en su presente-pasado la va creando.

Bajo las anteriores premisas epistémicas, para pensar la realidad es conveniente tener como presupuesto que no sabemos mirar y escuchar lo que no está en la realidad aparente, que lo latente de lo real está más allá de lo evidente, de manera que se tienen que considerar los aspectos anteriores. Más aún, implica estar consciente de que nuestra mirada y escucha está mediada por la perspectiva que deviene de la posición desde la cuál observamos, vivimos y sentimos, que muchas veces no es la misma realidad particular de los sujetos que miramos, aunque sí en lo general, de manera que la pretensión de vincularnos y reconocer el contexto social de los sujetos de estudio y de análisis, tiene que ver también con lo que desde nuestro contexto particular estamos viviendo.

Entonces, habrá de considerarse que la situación económica, social y política que se vive está siendo impactada por la acción de todos los millones de sujetos singulares que constituimos la sociedad pero también como clases, familias, pueblos, barrios, etc. que conformamos como colectivos y sociedades en movimiento, de manera que las personas constituyen lo colectivo, su imaginario social y las formas de organización y relaciones sociales.

En cada contexto local y cada pluralidad de sujetos que constituye la realidad concreta se generan condiciones particulares que exigen formas de hacer política, económica y cultural que atiendan dichas particularidades, es decir, a partir de las reflexiones de cómo mirar, cómo escuchar, cómo caminar-preguntando, sobre su propia situación. Así, difícilmente se puede imponer desde fuera de su situación lo que en cada localidad y comunidad se pueda pensar, crear y transformar.

Se trata pues de entender el diagnóstico de la realidad como reconocimiento de la situación propia, del autodiagnóstico que están construyendo los diferentes sujetos y no reducirse a la descripción de los efectos producidos por los  “actores” hegemónicos que, sin embargo, es importante reconocer para dar cuenta del carácter de la dominación y explotación que han logrado infringir al resto de la sociedad.

Así mismo, prevalece la exigencia de construir un análisis de la realidad que incluya las posibilidades de acción política que influyan en los procesos económicos, sociales y culturales que están dándose. Sin embargo, la posibilidad de reconocer la potencialidad de los sujetos que por sus condiciones de vida y conciencia política están dispuestos a formular y escuchar preguntas que se conviertan en dispositivos para la iniciativa política que influya en su condición presente, no depende de la voluntad del analista en cuestión.

Ante la problemática que aquí planteamos hay que preguntarse y hacer una reflexión crítica sobre tres cuestiones básicas:

a)     ¿Qué significa el diagnóstico, el análisis de coyuntura, el saber organizado qué resulta pertinente para que el movimiento de sujetos concretos favorezca y potencie su práctica social en concordancia con una ética y política que reconozca la dignidad, la autonomía y la autoemancipación?

b)     ¿Cómo se construye el autodiagnóstico, el análisis de la realidad y se organiza el saber necesario para orientarnos en nuestro caminar; de tal manera que no se caiga una vez más en el error de esperar que desde fuera del nosotros llegue la línea de qué hacer?

c)     ¿Cómo reconocer que el proceso social y la acción de los diferentes sujetos que conforman México puede desembocar en múltiples senderos, dependiendo del tipo de acción y movimiento que provoquen? ¿Cómo evitar caer en la ilusión de que el camino ya está trazando de antemano y diseñar nuestra estrategia de lucha y de vida cotidianamente en el entendido de que el futuro se construye en el presente y de que la forma de hacerlo es determinante y no sólo la buena voluntad y un contenido utópico abstracto?

El análisis de la realidad o de la coyuntura sobre nuestra situación no se hace de una vez y ya queda, sino que es una práctica permanente, pues la realidad está en constante movimiento y ésta se constituye por el hacer social de los sujetos. Los diagnósticos no deben ser ajenos a la práctica y a la vida cotidiana pues el análisis lo hacemos cotidianamente, consciente o inconscientemente, de lo contrario no estaríamos en condiciones de sobrevivir.

En este sentido, si en la primera parte presentamos la perspectiva de una pluralidad de sujetos singulares que constituyeron durante muchos años el sujeto hegemónico que controlaba los bancos como parte de la administración del Estado, los cuales han cuestionado duramente el cambio de política impulsada por un Estado obediente de las directrices de otro sector de la clase capitalista (en la perspectiva del proceso de privatización y trasnacionalización de la banca mexicana) y particularmente han criticado lo que representó el FOBAPROA, de manera que hacemos evidente que la política neoliberal impuesta por el sector de los capitalistas no necesariamente contó con la aceptación de toda la burguesía, pues sabían que sus capitales se ponían en peligro con el capital financiero internacional, así ahora intentaremos  dar cuenta de otra historia, la de los procesos políticos que mirados desde la perspectiva de los sujetos de abajo, constituyen otro horizonte histórico, un proceso en el que se están dando cambios desde la cotidianidad y se crean las condiciones para construir un México diferente.

3. Pensar a contrapelo para reconocer el que hacer de los sujetos en la coyuntura actual.

Hay que tratar de mirar cómo la acción política de los sujetos sociales puede generar nuevas situaciones y contribuir a transformar la realidad social, y esa mirada, convertida en una forma de pensar resulta necesaria en una época en que la dinámica y la crisis social y económica ([50]) promueve un pensamiento sin esperanza y subordinado a los intereses del capital.

En los últimos lustros, 1994-2009, se han observado cambios en el orden de lo político y lo social que no se podrían explicar suficientemente sin considerar la acción política de los sujetos sociales que los provocaron. Se han generado procesos que dieron como resultado la crisis de la hegemonía política del Partido de Estado, la alternancia gubernamental después de más de sesenta años de mantenerse el PRI en el gobierno, la crisis y decadencia de los partidos políticos junto con el sistema de gobierno, la emergencia de movimientos sociales que ensayan sus primeros pasos en el hacer político al margen del poder y del Estado. Oaxaca y Chiapas son dos casos con ensayos de autogobierno y rebelión.

Por eso afirmar que la acción política de los sujetos puede generar nuevas situaciones, tiene sustento en los cambios producidos en los últimos años donde, la forma de hacer política ha sido determinante para gestar una opción de futuro diferente al que se presenta por el discurso hegemónico del neoliberalismo. Así, el papel del sujeto en la construcción de la historia a través de su propia emancipación y autonomía, se puede observar en la iniciativa abierta, entre otros, por estos sujetos y su forma de entender y hacer política que, aun cuando a sufrido repliegues, continua generado procesos que se mantienen abiertos a través del quehacer político cotidiano, ensayando la constante ruptura con la tradicional cultura política que, desde su cotidianidad, ha sido capaces de crear y transformar.

La clave aquí es caer en cuenta de que son precisamente los sujetos quienes hacen lo que hacen, y que pueden dejar de hacer lo que hacían y nadie puede suplantarlos. El problema es que no se sabe mirar desde adentro y desde abajo, desde el espacio y el tiempo del sujeto que se pretende estudiar.

En México estamos cumpliendo poco más de una década de vivir la experiencia de haber roto la hegemonía del Sistema de partido de Estado, al lograr el cambio de partido gobernante en el Distrito Federal e inaugurar la alternancia de los diferentes partidos en gobierno en varios estados de la republica: el Partido de la Revolución Democrática con Cuauhtémoc Cárdenas en D.F., el Partido Acción Nacional en Jalisco desde 1995, por mencionar a dos de los más representativos.

No hay que olvidar el transitar en el campo del sistema electoral para pasar a un sistema de gobierno y de partidos que en Latinoamérica conoceríamos en la primera década del siglo XXI como los gobiernos de democracia electoral. Así, varios millones de mexicanos han experimentado en los últimos once años lo que significa ser gobernados por un partido autodenominado de izquierda, el prd, y un gobierno que se presenta como progresista. Lo mismo han experimentado los pueblos de Brasil con Lula, Los Kirchner en Argentina, Bachelet en Chile, Tabaré en Uruguay, Evo Morales en Bolivia, Correa en Ecuador, Fernando Lugo en Paraguay.

Más de diez años fueron suficientes -por aquello de muestras representativas en diez países en Latinoamérica de la que dan testimonio los movimientos y organizaciones mismas que derrocaron a los anteriores gobiernos ([51])- para caer en cuenta de que los pueblos no han sido beneficiados sustancialmente con la llamada transición a la democracia y los gobiernos progresistas de la autodenominada izquierda. No habría que olvidar que desde el primer año de estas alternancias los gobiernos y los  partidos de izquierda se sometieron al gran capital y operaron la política económica que les fue dictada, con ligeros “adornos” de populismo y programas de asistencia social, que por cierto son similares a las medidas que los gobiernos de derecha aplicaron en el mismo periodo; y que de ninguna manera  contradicen al capital ni le bajan sus porcentajes de acumulación y ganancia.

Así fue el caso del gobierno de Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador en el D.F. que no sólo se sujetaron a las directrices del poder real de las trasnacionales capitalistas sino que, incluso, ensayaron las nuevas políticas de seguridad y contrainsurgencia exigidas por el pentágono norteamericano, la política de Tolerancia Cero, la militarización y paramilitarización.

Es importante observar que en todo Latinoamérica la posibilidad de que la clase política y los partidos de izquierda accedieran al poder gubernamental fue resultado de la lucha y la resistencia de los pueblos y sus organizaciones y, en menor medida, de la decisión de la clase dominante, la cual sirve a sus intereses. Esta clase dominante puede permitir gobiernos denominados de izquierda o progresista cuando dichos gobiernos le vienen bien para operar la “pacificación” después de un periodo de guerra y represión, pues no quieren exponerse a las rebeliones y sublevaciones de los pueblos. Así, antes que arriesgarse a la perdida del control de Estado, los capitalistas optan por impulsar a los partidos que siendo parte del sistema político no cuestionan el capitalismo en los hechos.

Para el caso de México, tal vez surja la pregunta de por qué entonces los capitalistas que promovieron el pacto de Chapultepec que encabezó Carlos Slim no optaron por López Obrador antes que por dar continuidad a los ineficientes panistas quienes, a cambio de absoluta sumisión, deterioran la figura presidencial al grado de poner en peligro la legitimidad de dicha institución que en México ha sido pilar del sistema político. Hay varias posibilidades de respuestas. Una es que por encima de los capitalistas mexicanos están sus socios mayores en Estados Unidos,  que con un gobierno de ultraderecha como el de Bush decidieron imponer a sus pares en México. Esto explicaría las maniobras y el fraude en contra del candidato de la Coalición Por el Bien de Todos. Existe otra posibilidad que apuntaría a que subestimaron al pueblo mexicano y pensaron que todavía aguantaría otros seis años de ultraderecha antes de que llegara una izquierda con un gobierno vestido de progresista. No habría que olvidar que para Estados Unidos es fundamental que se utilice la fuerza militar para contener posibles rebeliones.

Existen otros elementos que no han sido considerados en sus justos términos y que tienen consecuencias que podrían llevarnos a otras conclusiones y a dibujar un horizonte de futuro diferente, a saber, que la lucha y la resistencia que fueron labrando los de abajo durante todo el último periodo histórico del siglo XX, desde 1968 hasta el año 2000, tuvo entre sus consecuencias la derrota, en toda Latinoamérica, de la derecha y sus dictaduras militares y partidarias al estilo del PRI mexicano, de manera que el ascenso al gobierno de los políticos profesionales de izquierda se explica como efecto muchas veces colateral de dichas luchas.

En México la insurgencia civil que se expresó en el movimiento social que apoyó al hijo del General Cárdenas a finales de los ochenta, cimbró las bases del sistema de Partido de Estado. Dicho movimiento, de no haber sido contenido por el propio Cárdenas, tal vez hubiera adelantado las sublevaciones locales que años después se observan en muchas regiones y localidades del territorio mexicano.

Otro elemento importante es la rebelión del EZLN, la cual con cientos de miles de indígenas de Chiapas fue decisiva para la derrota del régimen político y la transición a otro sistema de gobierno, otro sistema electoral y otro sistema de partidos. Aunque tampoco habría que dejar de lado el hecho de que ni los pueblos indígenas ni los movimientos sociales se propusieron quedarse en eso, pues sus objetivos son más de fondo y de miras más amplias. ¿Quién puede negar que la derrota del PRI en el DF en 1997 y luego en 2000 tiene en 1994 con el EZLN un acontecimiento que marco el principio del fin del sistema político que emergió con la revolución mexicana de hace cien años?

Además, la crisis del sistema de dominación política y económica ha sido un devenir en los últimos 25 años que ha impactado en las clases trabajadoras y que ahora también lo hace en un sector de los capitalistas debido al colapso del sistema financiero estadounidense que, seguramente, es el inicio de un proceso de depresión económica prolongada a nivel del sistema mundo capitalista. Esto traerá consigo que los capitalistas intentarán explotar, despojar reprimir y oprimir con mayor intensidad a los pueblos indígenas, a los campesinos, a los trabajadores. Para eso se verán obligados a transitar de la guerra de Baja Intensidad que han mantenido en los últimos 40 años a escalas en las que se prevén escenarios de guerra civil de alta intensidad.

Conviene escudriñar de dónde sacarán sus análisis, diagnósticos y proyecciones que los conducirán a apostar por una estrategia que implica atentar contra la humanidad, y por qué están suponiendo  que los pueblos no se levantarán gritando “¡Ya Basta!”. Por lo pronto, han desplegado una estrategia paralela para retomar el control de los movimientos sociales. Una muestra de dicha política la operan a través de los partidos políticos y las Organizaciones No Gubernamentales  (ong), en la perspectiva de reproducir la dominación. Esto se muestra en una serie de elementos que son sintomáticos sobre la forma en que el Estado está implementando el corporativismo, la cooptación, el asistencialismo y la represión.

Las redes de ong’s se incorporan formalmente al proceso de reconversión y modernización del régimen político. Esto tiene que ver con el cambio de “rubro” al que las ong’s  están dispuestas a operar a cambio de las bolsas de dinero que se  les están ofreciendo. No hay que perder de vista que como parte del proceso de modernización del régimen político se encuentra el papel que se asigna  a las ong’s como mediadoras-mediatizadoras ahora directamente contratadas por los gobiernos. En este sentido estas ong’s  contribuyen a llevar a los movimientos sociales hacia la lógica de lo electoral y a la resistencia antiglobalización light que abre la posibilidad de negociar los acuerdos de libre comercio sin atender la lógica de la resistencia desde la situación local al sistema capitalista. De hecho las ONG’s están aún instaladas en esta perspectiva estratégica y se han posicionado en los espacios abiertos por el Estado sea con gobiernos de derecha o de izquierda.

Sin embargo, al examinar  la pluralidad de sujetos que se ubican abajo y a la izquierda, y considerando que, incluso por razones de sobrevivencia, estos sujetos ofrecen una lucha y resistencia anticapitalista, los análisis apuntan hacia otro lado. Más aún, desde la perspectiva del sujeto que ofrece resistencia al capitalismo, no hay manera de justificar la ayuda, la caridad, el asistencialismo, la promoción, la facilitación, el encauzamiento o cualquier tipo de formulas que represente el organizarlos desde fuera, sin ser parte del propio sujeto, pues ello trae consigo la obstrucción de la autonomía. Esto es así, aunque se le llame de la manera que sea, pues la emancipación sólo puede ser autoemancipación, y ella se constituye a través de la autonomía, la autogestión, el autogobierno y el apoyo mutuo como formas de hacer política.

Ciertamente existe la ingenuidad y la ignorancia en muchos políticos profesionales de las ong´s y los partidos políticos, con respecto a su complicidad con la estrategia del Estado; pero por eso no son menos peligrosas ni menos eficaces para obstaculizar los procesos de emancipación y lucha. En los individuos que en lugar de practicar la autonomía en su propia territorialidad donde reproducen su vida se convierten en profesionales de la política, de la asistencia social, de la ayuda humanitaria, del análisis político o de la academia institucionalizada, subyace, cuando menos, la perversión del sentimiento de culpa inconsciente.  Y por decir lo menos y concederles el beneficio de la duda (de que no hay interés económico sino pura convicción) es detectable cierto autoritarismo, pues en política, la “buena voluntad” es hija de la mala conciencia y la culpa inconsciente que no respeta al otro en su condición de sujeto.

Ante esta situación, la exigencia ética es pensar la historia a contrapelo; reconocer cómo es que se dan en la cotidianeidad los procesos de independencia y autonomía y la creatividad de los sujetos por sobrevivir; pues para millones de personas vivir hoy es resistir a la colonización y la dominación. Es decir, hay que entender cómo el sujeto indígena, campesino, las mujeres y jóvenes de los pueblos de América construyen la nueva revolución de independencia contra la nueva colonización, desde la resistencia cotidiana que se recrea en la construcción de autonomía y dignidad.

Walter Benjamín advierte que las luchas de liberación y emancipación social del presente se inspiran en el sacrificio de las generaciones vencidas, en la memoria del pasado; de manera que pensar la historia a contrapelo implica desmarcarse de la idea del tiempo continuo del calendario de los colonizadores. Así pues, las resonancias de la rebeldía que se vivió en la revolución de independencia hace casi doscientos años, se pueden mirar en la actualidad, aunque para verlas hace falta una mirada diferente a la que acostumbramos, una mirada a contrapelo de la que nos tienen acostumbrados los académicos, intelectuales, periodistas y políticos profesionales que desde sus plataformas interpretan, dictan, nombran y exigen a todos los demás sujetos.

Este desde dónde tiene en el territorio de América Latina, en el Alto en Bolivia, en Ecuador y Perú, en Guatemala y Honduras, en Argentina y Brasil, en México, pero no solamente, el lugar de la rebeldía y la dignidad; y si queremos ubicarnos en lo más local, pues es Chiapas, pero también en cientos de municipios de Oaxaca, en algunas decenas de una buena cantidad de entidades federativas como Michoacán, Veracruz, Guerrero y algunos de Jalisco, donde la dignidad rebelde tiene su condensación más elaborada. Esto lo podemos constatar en los últimos años.

Este desde dónde por ejemplo en tierras jaliscienses es perceptible en la lucha de las mujeres y esposas  de las familias obreras de Euzkadi, en las resistencias al despojo por parte de mujeres e hijos de trabajadores de la maquiladora Lix-internacional, en los comuneros indígenas cocas de Mezcala que mantienen su territorio como propiedad comunal, en los indígenas mixtecos, nahuas, purepechas emigrantes (cerca de treinta mil en la zona metropolitana de Guadalajara) que sobreviven al margen del mercado capitalista, en  pequeños núcleos de trabajadores universitarios que resisten a la privatización encubierta y abierta de la universidad pública, en los campesinos que resisten defienden su tierra y la conservan por medio de la agricultura orgánica y el comercio justo, en  las miles de mujeres que desde sus patios y jardines cultivan y producen para comerciar en los tianguis productos orgánicos como el maíz, en mujeres que desde abajo y en silencio construyen la dignidad y un nuevo tiempo de vida, en la resistencia de las trabajadoras y los trabajadores sexuales ante el robo de la policía y los gobernantes, en la lucha de los braceros que más que por recuperar el dinero robado por el gobierno, etc. Todos estos agrupamientos que luchan están conscientes que es por su dignidad y el honor heredado a sus nietos.

Conviene no olvidar por una parte la idea de crisis de la cultura civilizatoria capitalista, y por otra el hecho de que todavía prevalece “el Estado y el poder que llevamos dentro de nuestra cabeza” ([52]), como parte de la propia mentalidad producto del anexionismo ideológico. Esto es algo constitutivo  tanto de la subjetividad que se despliega en el ámbito de nuestra realidad histórico-social como en el ámbito de nuestra realidad psíquica. Estos dos ámbitos de la realidad del sujeto han sido sometidos a la represión, una parte respecto de nuestro pasado y otra con respecto del futuro, en tanto la dominación ha ejercido un poder sobre nuestras resistencias desplegadas desde nuestro poder-hacer colectivo y autónomo.

No obstante, habría que insistir en la dignidad rebelde para poder reconocer cómo las nuevas formas de hacer política están sustentadas en la esperanza y el dolor, constituyentes de la vida cotidiana y que se convierten en nociones básicas y ordenadoras del sentir y pensar de los de abajo, es decir en una especie de epistemología de la esperanza ([53])

En los últimos años, hemos podido observar el despojo del que son objeto tanto las comunidades de Montes Azules en Chiapas, como en la ribera de Chapala,  el sur de Jalisco y en general en todos los espacios habitados por los pobres de las ciudades y el campo mexicano. Este despojo es operado por los déspotas iletrados de la clase política, afanados en “limpiar” de pobres los espacios de los centros urbanos y los territorios ricos en biodiversidad para explotarlos como parte de su industria turística. Esto se ha convertido en el eje de la guerra del capital en contra de los pueblos indios, con el objetivo de seguir acumulando capital a costa de robarles su máximo patrimonio, su tierra-territorio.

Desde el año del 2001, cuando se violaron los acuerdos de San Andrés pactados entre el EZLN y el gobierno, la clase política ha venido instrumentando una guerra de rapiña y colonización violenta no sólo contra los pueblos indígenas. Lo mismo le han hecho a los trabajadores de la ciudad y el campo con la imposición de leyes y políticas públicas que violan la Constitución y sus leyes reglamentarias que se supone garantizan el derecho al trabajo y la salud, la educación y la cultura, la vivienda y la tierra, así como el derecho a la información, la libertad, la justicia, la democracia y la paz.

Con un escenario nacional de represión policiaca y militar, que operan los gobiernos emanados de todos los partidos, cualquier iniciativa relacionada con acompañar a esos partidos políticos en sus intentos por legislar en el ámbito estatal o federal cualquier tipo de leyes, resulta en una complicidad con la guerra del capital contra el trabajo. Cómo olvidar las iniciativas que promovió el Banco Mundial en años recientes entre los partidos y organizaciones no gubernamentales con aquello de la democracia y el respeto de los derechos humanos como ejes ordenadores para la alternancia en el poder y la transición democrática, y ni hablar de las leyes estatales indígenas que han impuesto para cerrar la pinza en la intensión de privatizar la tierra comunal de los pueblos indígenas.

Estamos a tiempo de advertir que, en los planes de los verdaderos dueños del poder, los capitalistas, está utilizar al sector de la clase política más retrograda y reaccionaria para impulsar el despojo y la represión abierta para inhibir la resistencia del pueblo, y posteriormente utilizar al otro sector de los partidos y políticos que se hacen llamar de izquierda o liberales o de centro, para amortiguar lo que seguramente podría ser una rebeldía generalizada provocada por la represión y por la imposibilidad de reproducir la vida en las condiciones impuestas por las políticas neoliberales.

El tamaño de la represión y el desprecio han logrado, hasta ahora, contener o desarticular las iniciativas; pero no desaparecen del todo y tampoco puede contenerse por tiempo indefinido. Mientras tanto se realizan cientos de acciones en forma parcelada para dispersar el poder del Estado. Esto se ha convertido en un dispositivo desde el cual se logra diluir la dominación del capital. Dispersar el poder a través de acciones parceladas puede ser un buen método. Pero tiene que  ser una táctica de los de abajo relacionada con la aplicación subversiva de la regla de dislocarse para evitar ser identificados-clasificados-conquistados en un lugar común general.

Los acontecimientos represivos de Guadalajara en mayo de 2004, de Atenco y de Oaxaca en el 2006, han manifestado las prácticas inhumanas de desaparición y tortura de personas. Han demostrado hasta dónde llega la guerra de baja intensidad que cotidianamente practica el Estado. Se trata de las realidades que impone violentamente el capital que ha entrado en una fase de grave crisis. Además del cierre de decenas de industrias por todo el país y del despojo disfrazado de desarrollo eco-turístico en territorios de comunidades indígenas y campesinas, se ha evidenciado que se trata de una crisis de acumulación de capital, la cual pretende enfrentar con más rapiña y con una nueva colonización de territorios.

Como parte de la crisis del sistema social, la clase política en su experimento de alternarse en el poder gubernamental, logró generar expectativas en algunos sectores de la sociedad. Particularmente en donde el PRD ha llegado a gobernar metió en su lógica de ganar elecciones a colectivos y activistas sociales, envolviéndolos en sus formas de hacer  política, de tal manera que en sólo diez años, 1997-2007, logró someterlos y desarmarlos. Esto ha generado el reflujo de los movimientos y organizaciones sociales que se sometieron a la relación con la burocracia política de partidos y gobiernos. En estos pocos años se vio hasta dónde se puede llegar con la clase política en su conjunto, burócratas déspotas y analfabetas funcionales en su gran mayoría.

Se trata de una crisis del sistema político mexicano que pone a la orden del día la posibilidad de que se opte por resolverla por medios violentos, como ha sido en otras épocas. Ante ello, es necesario considerar que ahora existen sujetos sociales que no están en la disposición de ser parte de una solución en la lógica del propio sistema social capitalista, es decir, que no  disputan ni el poder ni el control del aparato del Estado. Existen sujetos y voluntades aptos para plantearse un proceso instituyente de un nuevo proyecto de nación con base en la construcción de la autonomía y la organización de los pueblos y comunidades. Son miles de resistencias organizadas y miles de luchas y manifestaciones de descontento espontáneas, por toda la geografía del país. El aparato militar y policiaco ejerce la represión, pero de manera paralela, se puede observar la construcción de proyectos de autonomía y de defensa en muchas comunidades locales en la perspectiva de resolver sus necesidades que van desde la sobrevivencia hasta las de seguridad en la reproducción de la vida dignamente.

Considerando pues los efectos de la profundización de la crisis del sistema económico y político, la permanencia de los movimientos y luchas sociales, pero también su discontinuidad y la asimetría entre los diferentes procesos que llevan a cabo, es importante destacar cómo se da la vinculación de personas y colectivos en espacios de comunidad para la resistencia, como una manera de fortalecerse, creando dichos espacios o utilizando los que ya tienen para otras actividades; y desde ahí se encuentran para iniciar una relación de apoyo mutuo entre sus luchas a partir de iniciativas de trabajo en común, en el ámbito de lo local y lo regional, en una perspectiva de organización horizontal, es decir ensayando relaciones sociales sin dominación, reconociéndose como compañeros que se respetan.

Hoy se pueden observar espacios de comunidad en resistencia desde donde los de abajo comparten experiencias de nuevas formas de trabajo y de vida. Podemos visualizarlos como una especie de gran archipiélago de resistencias. Se trata de miles de espacios de encuentro, impulsando acciones en común: de defensa ante la represión, de movilización y de construcción con base en todo tipo de necesidades: educación, salud, trabajo, etc.; espacios de rebeldía que van emergiendo desde la necesidad de los sujetos, con autonomía individual y colectiva, como otra forma de hacer dentro del agotado sistema capitalista que hoy se pudre en corrupción, asistencialismo y autoritarismo.

Se trata de un ensayo para la construcción de un nuevo sistema donde se exploran formas nuevas de hacer política. Son espacios de comunidad simbólico-reales en tanto se mueven hacia donde se esté luchando y resistiendo, y desde donde se puede escuchar la resonancia de otras luchas, como la de las comunidades indígenas zapatistas de Chiapas, la Asamblea de los Pueblos de Oaxaca, Los Sin Tierra de Brasil, los piqueteros de Argentina, los Aymaras de Bolivia, los Mapuches de Perú y Chile; de todos los que resisten y son anticapitalistas. Con todos ellos hay ecos y resonancias.

La autonomía en la práctica política es la seña de identidad más evidente de estas luchas desde abajo y a la izquierda. Ahí están las formas de hacer política de sujetos concretos como el zapatismo, que implica indígenas Mayas sublevados en 1994 reivindicando su dignidad y el respeto a sus derechos y cultura, y construyendo una forma de pensar y ensayar la autonomía como práctica social instituyente, según se puede apreciar en las Juntas de Buen gobierno y sus municipios autónomos.

Pensar la realidad política desde la practica de autonomía de sujetos concretos como los que se han mencionado, trae consigo entender que la realidad social es una construcción social que depende del despliegue de la acción de los sujetos; pues no está dada de antemano; no está determinada por nada ni por nadie previamente; es el dado-dándose de la condensación de prácticas, utopías y proyectos lo que la construye. Así, entre la realidad y los sujetos, la práctica política es la mediación por la cual ambos se pueden transformar, y en la que de las formas de hacer política depende el cambio en las relaciones sociales o no.

En este sentido, es necesario reconocer que, así como se genera un poder sobre la mayoría de los seres humanos que nos explota, desprecia y reprime, despojándonos de la posibilidad de satisfacer las necesidades y los deseos, así también es posible generar un imaginario y práctica social instituyente del poder-hacer que se rebela contra la dominación que, de manera latente y muchas veces oculta, va constituyendo relaciones sociales en las cuales la autonomía, individual y colectiva, la autogestión y el autogobierno se manifiestan desde la cotidianidad, que es precisamente  desde donde se hace la historia.

Pensar la realidad desde la idea de que la emancipación es obra de los sujetos mismos a través del ejercicio de la autonomía exige una ruptura con las formas de hacer investigación académica, periodismo, análisis de coyuntura, etc., que instituye el capitalismo a través de sus condicionamientos para que prevalezca la dominación. Al respecto recordemos lo que dice el sujeto zapatista:

“hay que cambiar las formas organizativas, incluso rehacer el quehacer político para que esto sea posible. Cuando decimos no a los líderes, en el fondo también estamos diciendo no a nosotros como ejército, pues consideramos que no es ético que todo se valga por el objetivo del triunfo de la revolución… no creemos eso de que el fin justifica los medios. Finalmente nosotros pensamos que el medio es el fin. Construimos nuestro objetivo a la hora que vamos construyendo los medios por los que vamos luchando. En ese sentido, el valor que le damos a la palabra, a la honestidad y a la sinceridad es grande, aunque a veces pequemos de ingenuos” ([54]).

Hacer política, hacer análisis de la realidad, mirando más allá de lo evidente, utilizando el caminar preguntando desde los sujetos que generan la realidad, implica un método que exige poner por delante el escuchar antes que el hablar, pues el hablar trae consigo el decir qué hacer; el caminar preguntando exige preguntar en la perspectiva de escuchar la resistencia a la dominación, preguntar para problematizar y no para demandar una forma de hacer las cosas, para hacer caer en cuenta y no para dirigir en un sentido de modo vanguardista. También exige escuchar con respeto y regularmente caminar en silencio sin exhibirse, escuchando y dialogando desde los movimientos y luchas haciendo puente y enlazando para construir lo colectivo. Así, el caminar preguntando, tiene como premisa el reconocimiento, la autorreflexión, individual y colectiva. Es decir, el ejercicio de la autonomía, individual y colectiva.

NOTAS:


[1] – La reseña de este encuentro fue calificada por Daniel Lizárraga como “Entre la complicidad  y el cinismo” (Proceso, 1683, 1 de febrero de 2009). Muchos datos que se presentan aquí ya habían aparecido en la publicación electrónica Crisol en Línea en septiembre de 2007 con motivo del aniversario 25 de la nacionalización bancaria. Debido precisamente al cinismo exhibido  en enero de 2009 por Zedillo y Calderón  quienes fueron los principales cómplices en la legalización del FOBAPROA conviene volver a revisar todo el entorno de ese despojo al pueblo mexicano. A lo presentado entonces se le añaden reflexiones que actualizan el documento.

[2] – Un estudio del Banco Mundial titulado Gobernabilidad democrática en México, más allá de la captura del Estado y la polarización social, que se terminó a inicios de 2007 y que fue presentado a mediados de mayo de 2007, señala que el gobierno mexicano a raíz de la crisis financiera de 1994-1995 cuyo costo se cargó a los contribuyentes, mostró una gran generosidad hacia los grupos específicos de interés sin tener en cuenta el interés público. Durante los últimos sexenios se ha ido aumentando la concentración económica y la desigualdad. Durante el foxismo, al amparo del gobierno se consolidó el poder de veinte familias. Ese estudio se puede consultar en www.bancomundial.org.mx.

[3] – Esto se puede encontrar en la entrevista a Gabriel Reyes Orona realizada por Roberto Garduño y Enrique Méndez que fue publicada en La Jornada, 26 de diciembre de 2006.

[4] – Miguel Angel Granados Chapa, “Saldillos”, en Reforma, 22 de noviembre de 2006.

[5] – Entrevista de Garduño y Méndez a Reyes Orona en La Jornada, 26 de diciembre de 2006.

[6] – Jesús González Schmal “Zedillo-Calderón” en El Universal, 6 de enero de 2007.

[7] – Artículo citado de Miguel Angel Granados Chapa.

[8] – Entrevista de Jorge Alonso (J.A.) a Agustín F. Legorreta  en  junio de 2003. También se pueden consultar su escrito aparecido en Proceso, número 1284, 10 de junio de 2001 páginas 53-55.

[9] – Entrevista  de J. A. a David Ibarra, marzo de 2003.

[10] – Entrevista de J. A. a Carlos Abedrop, 29 de noviembre del 2002.

[11] – Entrevista de J. A. a Rubén Aguilar Monteverde en abril de 2004.

[12] – Entrevista concedida por Rubén Aguilar a Juan F. González Iñigo, aparecida en Kiosco el 1 de julio de 2006.

[13]– Para estos datos hay que consultar las siguientes páginas electrónicas: www.cnbv.gob.mx; www.ipab.org.mx y               www.shcp.gob.mx.

[14]http://www.worldbank.org.

[15] – Consultar http://www.cnbv.gob.mx

[16] – Alonso Aguilar, economista de la UNAM, quien estuvo al frente de  la editorial Nuestro Tiempo, ha sido un dirigente de intelectuales y militantes de izquierda.

[17] – Entrevista de J.A. a Rubén Aguilar Monteverde en  marzo del 2003.

[18] – Esto apareció en la página del panista Javier Corral cuando fue senador, http://www.senadorcorral.org.

[19] – Esta información se encuentra en http://www.camaradediputados.gob.mx.

[20] – La CEPAL es la Comisión Económica para América Latina. La presentación del estudio citado se puede encontrar en http://www.eclac.cl/mexico.

[21] – Miguel Angel Granados Chapa, “Saldillos”, en Reforma, 22 de noviembre de 2006.

[22] – Esto apareció en los diarios nacionales el 20 de marzo de 2007.

[23] – Entrevista de Garduño y  Méndez a Reyes Orona,  en La Jornada, 26 de diciembre del 2006.

[24] – Semanario emeequis, 26 de febrero de 2007.

[25] – Entrevista de Garduño y  Méndez a Reyes Orona,  en La Jornada, 26 de diciembre del 2006.

[26]El País, 21 de octubre de 2006. El diario financiero español Expansión a principios de mayo de 2007  reportó que la rentabilidad de los bancos españoles en Latinoamérica cuadriplicaba a la de esas instituciones en España , pues los márgenes sobre préstamos eran superiores.

[27] – Esto se podía encontrar en www.bmv.com.mx.

[28]El Universal 14 de marzo de 2007.

[29] – Esto apareció en la prensa nacional el 14 de marzo de 2007.

[30] – Los análisis del Banco de México y la defensa de los banqueros se encuentran en www.banxico.org.mxhttp://www.abm.org.mx.

[31] – Se puede consultar esto en la prensa nacional del 22 al 24 de marzo de 2007.

[32]La Jornada, 12 de abril de 2007.

[33] – Cfr. www.eclac.org.

[34] – Cfr. www.camaradediputados.gob.mx.

[35] – Cfr. http://www.cnbv.gob.mx.

[36] – Quejas de sindicatos independientes ante la ley sobre las cuentas de retiro de los trabajadores al servicio del estado que aparecieron en el periódico La Jornada a finales de abril y principios de mayo de 2007.

[37]Milenio, 23 de marzo de 2007.

[38] – León Bendesky, “Reformas y desorden”,  en La Jornada, 26 de marzo de 2007.

[39] – Editorial del periódico, “La economía en jirones”,  El Universal, 14 de diciembre de 2006.

[40] – Cfr. http://www.banxico.org.mx.

[41] – Cfr. http://www.abm.org.mx.

[42] – Josefina Real “Crisis bancaria a la vista” en La Gaceta de la Universidad de Guadalajara, 5 de febrero de 2007 (8-9).

[43] – Cfr. http://www.banxico.org.mx.

[44]Milenio, 24 de marzo de 2007.

[45] – Se puede consultar el artículo de J. K. Galbraith titulado “Desafíos que plantea el nuevo milenio” el cual había sido escrito en 1999, y fue reproducido en la revista digital La factoría, núms. 30-31, correspondiente a mayo-diciembre de 2006.

[46]La Jornada, 21 de noviembre de 2006.

[47]La Jornada, 6 de febrero de 2007.

[48]– Según el manejo que hizo la revista Proceso el 1 de febrero de 2009, la deuda transferida a los contribuyentes al tipo de cambio de 1998 había sido una cifra cercana a los 100 mil millones de dólares.

[49] – La nota del encuentro de Zedillo y Calderón se puede ver en www.cnnexpansion.com/actualidad/2009/01/28/. Las críticas se manejaron en la prensa nacional se pueden ver www.eluniversal.com.mx y www.jornada.unam.mx de finales de enero de 2009.

[50] Según Immanuel Wallersteinen y Sergio Rodríguez en el siglo XX se vivió la temporalidad más extensa en la fase de auge de la economía-mundo capitalista y también estamos padeciendo la fase de crisis, en su fase de depresión profunda y más larga en el tiempo, 1935/1973 y 1968/2008, respectivamente (antes se observó un promedio de 26 años la fase B y hoy lleva 35/40 años). Dicen estos analistas que los indicadores observables a los que se les puede atribuir este comportamiento, fenomenológicamente planteado, son: a) caída de acumulación de capital / baja tasa de ganancia que sustituyeron con mayor explotación: deslocalización de la inversión persiguen bajos salarios y mano calificada; b) inversión en capitalización financiera y baja inversión en sector productivo que no se reinvierten en un nuevo ciclo productivo; así el incremento de productividad contrasta con aletargamiento de la producción; c) caída internacional de salarios y conformación de un ejército de reserva mundial (que se convierte en presión a los salarios hacia abajo), caída de salario indirecto (prestaciones socioeconómicas), desaparición de prestaciones sociales (jubilación, salud, vivienda), incremento de ritmos de trabajo y alargamiento de jornada, subcontratación y perdida de seguridad en el empleo; d) renacimiento del trabajo esclavo en África, Asia y América Latina; e) regreso a la esfera del capitalismo de 2 mil millones de personas que permitió la relocalización espacial de la explotación y la ganancia; f) el trabajo masivo de millones de personas a las megápolis capitalistas; g) es decir poder político directo del Estado hacia el capital de manera que no se ha respetado la propia regulación que imponía el Estado sobrepasando límites y mecanismos de dicha regulación, y h) despojo que va desde quitar tierras a las comunidades, imposición de cultivos para agroenergía, de las presiones, del tiempo libre, de la cultura y la diversión. Ver Revista Rebeldía No. 60 Diciembre 2008. En 2008 se hizo evidente una crisis no sólo financiera sino profunda del capitalismo.

[51] Existen ya suficientes testimonios de que con los gobiernos de izquierda tanto las políticas económicas neoliberales y liberales no han modificado sustancialmente la situación económica ni tampoco han cambiado las políticas de represión policiaca para los de abajo. Se pueden consultar las intervenciones de Raúl  Zibechi, Oscar Olivera, de el Movimiento Sin Terra, entre otros, en el Festival de la Digna Rabia, Chiapas 2009.

[52]– Raúl Zibechi, Dispersar el poder. Los movimientos como poderes antiestatales, Casa del Mago y Cuadernos de la Resistencia, México, 2006.

[53] – Pablo González Casanova, “¿A dónde va México?”, en América Latina en Movimiento, junio de 2000.

[54] – Entrevista de Gabriel García Márquez al Subcomandante Insurgente Marcos el 25 de mayo de 2001, aparecida en Enlace Zapatista, sección de entrevistas y ensayos.

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